Hay personas que no logran entender el vínculo tan grande que pueden desarrollar una persona y su mascota, creen que es exagerado querer a un ser diferente como si fuera igual a nosotros. Pues dejenme decirles que ese tipo de personas me dan lastima, porque no son capaces de apreciar el cariño y la fidelidad que otro ser vivo puede darnos...
Y si, mi Candy se murió, y no he dejado de llorar por mas de 8 horas seguidas. Tenía 14 años, y no daba signos de estar enferma o a punto de irse pero se fué, asi de repente su corazón dejó de latir. Ese corazón que latía tan rá

ido cuando yo apenas tenía 10 años de edad y ella tenía unas horas de haber llegado a este mundo.
Ella era muy especial para mi. Fue testigo de mi salida de la primaria, de la secundaria, de la preparatoria y hasta de mi titulo universitario. Ella conoció a mis novias, conoció a muchos de mis amigos, y siempre fué la mas consentida de esta familia. Adoraba su hábitat, el jardín de mi casa donde siempre jugabamos con algun traste viejo el cual le encantaba perseguir para despues yo ir a perseguirla para quitarselo y volver a comenzar.
Siempre estuvo conmigo cuando me encontraba triste, y siempre me escuchaba tratando de adivinar lo que con su tierna mirada trataba de consolarme sin juzgarme. Con su sola presencia iluminaba el rostro de quienes entran a este hogar, ya que siempre se emocionaba aunque fuera algún extraño reparando la tubería de la cocina.
Debemos aprender las personas de estas criaturas que te entregan todo su cariño a pesar de que haya veces que no quieras saber nada de ellas. Siempre estan ahi, esperandote ansiosamente tras la puerta con la mirada fija en el horizonte tratando de captarte desde el primer momento que te apareces después de un viaje de semanas, y de que sintieron que no volverían a verte jamás. Esa emoción de llegar y poder abrazarlos, de saber que te quieren mucho y de pensar que estuvieron esperandote por semanas esperando ese momento.
Y si, mi perro era excepcional por el simple hecho de que era mi perro. Estoy muy triste, pero estoy tranquilo porque vivió una buena vida, porque siempre fue querida y porque nadie me va a quitar jamás los buenos momentos que pasé con ella. La voy a extrañar muchísimo pero quizá algún día nos volvamos a encontrar.
La gente que no es capaz de sentir esto por los mas nobles seres vivos con lo que una persona puede convivir, no merece ser llamado humano. Mi Candy partió dejando detrás una vida magnífica, y sobre todo dejando una huella imborrable en quienes la quisimos y seguiremos queriendo sin igual.
No tengo ya mas que decir, mas que estas simples pero sinceras palabras:
Gracias por todo, nunca te olvidaré mi fiel amiga.
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